El test de Turing

Publicado en February 22, 2018

Alan Turing fue un brillante matemático con un trágico final. Sus aportes permitieron que las ciencias de la computación se desarrollaran al nivel que tienen hoy. La máquina de Turing planteada por él en un artículo de 1936 es la base teórica y conceptual de las computadoras que tenemos hoy en día. La mayoría de nosotros lleva una máquina de Turing en su bolsillo en forma de celular.

Dejaré para otro artículo la explicación de en qué consiste la máquina de Turing. Me centraré por ahora en otro enorme aporte que también lleva su nombre; el Test de Turing. El artículo de Turing llamado "Computing Machinery and Intelligence" (que vendría a ser algo así como Informática e Inteligencia) en el que planteó su famoso test que no ha sido superado aún fue publicado en 1950 en la revista Mind. Desde los 90 se celebra anualmente una competencia en la que varios bots (programa que simula mantener una conversación) son sometidos al test de Turing. Hasta ahora y pese a la predicción del mismo Turing de que en 50 años su test se superaría, ninguna tecnología ha sido capaz de lograrlo.

Entendamos entonces en qué consiste dicho test.

El Test de Turing es un aporte al campo de la Inteligencia Artificial. En su artículo clásico Turing trata de abordar la pregunta: "¿Pueden las máquinas pensar?". Dicha pregunta posee enormes dificultades ya que depende de definiciones muy precisas e inambigüas de máquina y sobre todo de pensar. Turing propone cambiar la pregunta por otra: "¿Hay computadoras digitales imaginables que puedan jugar bien el "juego de la imitación"?". Turing se propone demostrar en su artículo que responder a la segunda pregunta hace superflua a la primera.

Veamos primero de qué trata el juego de la imitación. Para jugar este juego se necesitan por lo menos tres personas a las cuales, con fines ilustrativos, llamaremos Alicia, Bruno y Carolina (o A, B y C). En el juego de la imitación Carolina tendrá que interrogar a Alicia y a Bruno para determinar cuál es el hombre y cuál es la mujer. Por supuesto, para que el juego tenga sentido Carolina no podrá ver a los participantes y todo se hará a través de notas escritas para que la voz no influencie el juego y, preferiblemente en computadora para que el estilo de la letra tampoco lo haga. Carolina podrá interactuar con Alicia y con Bruno haciéndoles preguntas y estos podrán responder lo que quieran. Por supuesto que es válido responder tratando de engañar a Carolina.

Carolina puede hacer preguntas tales como:

  • ¿Cuál es el largo de tu cabello?.
  • ¿Eres hombre o mujer?.

Turing propone usar el juego de la imitación para que un entrevistador (como Carolina en nuestro ejemplo) determine si habla con seres humanos o con máquinas. Si la tecnología avanza lo suficiente como para que no sea posible distinguir entre una y otra podemos afirmar que la máquina piensa.

Nuevamente, quien entrevista puede hacer todo tipo de preguntas tales como:

  • ¿Cuánto es 30.785 + 100.045.134?.
  • ¿Puedes escribirme un poema?.
  • ¿Sabes jugar ajedrez?.

Nótese que en preguntas que, por ejemplo, contienen cálculos matemáticos, una computadora está en la obligación de simular a un ser humano tomándose el tiempo para "pensar".

Estemos o no de acuerdo con que el test de Turing es buena medida para determinar si una máquina puede pensar o no, lo cierto es que su planteamiento ha marcado fuertemente la historia de la inteligencia artificial. Muchos esfuerzos se han invertido en tratar de crear una máquina capaz de superar el test. Hay una competencia anual conocida como el premio Loebner que sigue el formato del Test de Turing y año tras año premia a aquella aplicación que mejor se desempeñe. El premio a la inteligencia artificial que supere el Test de Turing no ha sido entregado aún. En este enlace podrán encontrar un bot llamado Mitusku, que, según él mismo, ganó el premio Loebner en 2013, 2016 y 2017. Responde algunas cosas de manera coherente, pero está muy lejos de poder engañar a una persona.

Podemos esgrimir muchas objeciones al test de Turing. Un ser humano solo es capaz de hacer cálculos matemáticos relativamente simples. Aún con la ayuda de lápiz y papel, hay operaciones que le tomarían muchísimo, pero que una máquina puede hacer en un tiempo muy corto. ¿Podemos juzgar la inteligencia usando únicamente al ser humano como medida?. Por otro lado, la crítica de la "habitación china" se fundamenta en el hecho de que el test es totalmente conductista; no se preocupa por cómo funciona el interior de la máquina. Muchas otras cuestiones han aparecido a lo largo de la historia del test.

Cabe mencionar que la industria hoy en día no se centra en crear una máquina inteligente en el sentido humano, o en el sentido que plantea el test de Turing. Las grandes empresas de tecnología se han centrado en resolver problemas a través de un campo específico de la inteligencia artificial llamado aprendizaje de máquina. Herramientas de Google como el buscador o el traductor son un ejemplo de dichas técnicas. Los asistentes personales que poseen los celulares y en los que se ha invertido tanto trabajo son otro ejemplo de ello. Nos parezca o no, la inteligencia artificial continuará siendo un campo en el que se continúe invirtiendo mucho mientras siga cosechando éxitos.

Jonathan Sandoval Cardona

Logo arquímedes
Etiquetas: test de turing, juego de la imitación, computación, turing