Sobre Arquímedes

Publicado en May 16, 2018

Marcelo procedió a atacar la ciudad por tierra y mar, con Apio a la cabeza de las fuerzas terrestres, y él mismo con una flota de sesenta quinquerremes2 llenos de toda clase de armas y proyectiles. Más aún, él había erigido una pieza de artillería sobre una enorme plataforma soportada por ocho galeras aseguradas entre sí, y con esto, navegó hasta los muros de la ciudad, dependiendo confiadamente del tamaño y el esplendor de su equipo y de su propia gran fama. Pero todo esto resultó no contar frente a los ojos de Arquímedes ni frente a las máquinas de Arquímedes. A éstas de ninguna manera él se había dedicado como un trabajo de su serio esfuerzo, sino que la mayoría de ellas eran accesorios de una geometría practicada por entretenimiento, ya que en días pasados Herón el rey había deseado ansiosamente, y finalmente lo había persuadido de, dar un giro a su arte un poco desde las nociones abstractas hacia las cosas materiales, y al aplicar su filosofía de algún modo a las necesidades que se hacen sentir, hacerla un poco más evidente para la mente común.

Porque el arte de la mecánica, ahora tan celebrado y admirado, fue primero originado por Eudoxio y Arquitas, quienes embellecieron la geometría con sus sutilezas, y le dieron, a los teoremas no comprobables por palabras y diagramas, un soporte derivado de las ilustraciones mecánicas que eran patentes a los sentidos. Por ejemplo, al resolver el problema de encontrar dos líneas proporcionales medias, que era requisito para muchas figuras geométricas, ambos matemáticos recurrieron a arreglos mecánicos al ajustar a sus propósitos ciertas porciones intermedias de líneas curvas y secciones. Pero Platón se había irritado frente a esto y había prorrumpido en invectivas contra ellos como corruptores y destructores de la excelencia pura de la geometría, la cual de esta manera había dado la espalda a las cosas incorpóreas del pensamiento abstracto y descendido a las cosas de los sentidos, y más aún, haciendo uso de objetos que requerían mucho manejo y labor manual. Por esta razón la mecánica fue creada enteramente distinta de la geometría, y al ser ignorada durante un largo tiempo por los filósofos, vino a ser mirada como una de las artes militares.

Y sin embargo el propio Arquímedes, quien era pariente y amigo del rey Herón, le escribió que con cualquier fuerza dada era posible mover cualquier peso dado; y envalentonado, según se nos dijo, por la fuerza de su demostración, declaró que si hubiese otro mundo y él pudiera ir hasta allí, él podría mover éste. Herón estaba asombrado y le pidió poner su máxima en ejecución, y mostrarle algún gran cuerpo movido por una fuerza leve. Arquímedes, por lo tanto, escogió una nave mercante de tres mástiles, perteneciente a la real flota, la cual había sido arrastrada a tierra por los enormes esfuerzos de muchos hombres, y después de colocar a bordo muchos pasajeros y la carga acostumbrada, él se sentó a cierta distancia de ella y, sin gran esfuerzo, más que para poner en movimiento silenciosamente con su mano un sistema de poleas compuestas, la haló pareja y suavemente, como si se estuviera deslizando a través del agua. Fascinado ante esto, entonces, y comprendiendo el poder de su arte, el rey persuadió a Arquímedes de preparar para él máquinas ofensivas y defensivas para ser usadas en cualquier clase de sitio militar. Éstas nunca las había empleado Arquímedes por sí mismo, porque él pasaba la mayor parte de su vida libre de la guerra y en medio de los ritos festivos de la paz; pero en el momento presente sus aparatos sostuvieron a los siracusanos en buena posición, y con los aparatos a su fabricante.

Y, sin embargo, Arquímedes poseía un espíritu tan encumbrado, un alma tan profunda, y tal acopio de teoría científica, que aunque sus inventos le habían ganado un nombre y una fama de sagacidad sobrehumana, el no consintió dejar tras de sí ningún tratado sobre el asunto, sino que considerando el trabajo de un ingeniero y todo arte que satisfaga las necesidades de la vida como innoble y vulgar, él dedicó sus esfuerzos más serios sólo a aquellos estudios cuya sutileza y encanto no se afectan por las exigencias de la necesidad. Estos estudios, pensaba, no deben ser comparados con cualesquiera otros; en ellos el tema compite con la demostración, donde el primero proporciona grandeza y belleza y la segunda precisión y poder avasallador.

Pero lo que más afligió a Marcelo fue la muerte de Arquímedes. Porque ocurrió que se encontraba solo, elaborando sobre algún problema con la ayuda de un diagrama, y habiendo fijado tan bien sus pensamientos y sus ojos sobre el asunto de su estudio, no se percató de la incursión del romano o de la toma de la ciudad. Súbitamente, un soldado llegó hasta él y le ordenó acompañarlo donde Marcelo. Arquímedes se rehusó a hacerlo en tanto no terminara su problema y estableciera su demostración, ante lo cual el soldado se encolerizó, desenvainó su espada y lo eliminó. Sin embargo, es el consenso general que Marcelo se afligió con su muerte, y se alejó de su asesino como de una persona contaminada, y buscó a los parientes de Arquímedes para rendirles honores. [Plutarch, Lives, trans. Langhorne; Chatto, 1876]

Notas

[1] Traducido por Jaime Hernández G. de Klemm, F., A history of western technology. The M.I.T. Press, Cambridge, Mass., 1964. (pp. 20 y sigs.)

[2] Barco con cinco niveles de remos.

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